martes, septiembre 18

kuriosidades

Nueva enfermedad parecida al VIH

Investigadores han identificado una nueva enfermedad misteriosa que ha causado síntomas similares al sida en decenas de personas en Asia y algunas en Estados Unidos, aun cuando no están infectados con VIH.

Los sistemas inmunológicos de los pacientes se dañaron, lo que los dejó incapaces de defenderse de gérmenes como lo haría una persona sana. La causa de la enfermedad es desconocida, pero parece no ser contagiosa.

Esta es otra clase de inmunodeficiencia adquirida que no se hereda y ocurre en adultos, pero no se propaga de la manera como lo hace el sida mediante un virus, dijo la doctora Sarah Browne, una científica del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

La causa de la enfermedad es desconocida, pero parece no ser contagiosa Browne ayudó a dirigir el estudio con investigadores en Tailandia y Taiwán, donde se han detectado la mayoría de los casos desde 2004. Su reporte se publica el jueves en la revista New England Journal of Medicine.

“Es absolutamente fascinante. He visto al menos a tres pacientes en los últimos 10 años” que podrían haber tenido esto, dijo el doctor Dennis Maki, un especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Wisconsin, campus Madison.

Es probable que una infección de cierta clase pueda activar la enfermedad, aun cuando parece que el padecimiento mismo no se propaga de persona a persona, dijo Maki.

La enfermedad se desarrolla alrededor de los 50 años en promedio, pero no es característica de grupos familiares, lo que hace improbable que la causa sea genética, dijo Browne. Algunos pacientes han muerto de infecciones abrumadoras, entre ellos algunos asiáticos que viven ahora en Estados Unidos, aunque Browne no dio una cifra.

Es probable que una infección pueda activar la enfermedad, aun cuando parece que el padecimiento no se propaga de persona a persona
Kim Nguyen, de 62 años, una costurera originaria de Vietnam que ha vivido en Tenesí desde 1975, se enfermó gravemente y buscó ayuda por una fiebre persistente, infecciones en los huesos y otros síntomas extraños en 2009. Estuvo enferma recurrentemente por varios años y visitó Vietnam en 1995 y en 2009.

“Se estaba consumiendo por esta infección sistémica” que primero parecía tuberculosis, pero no era, dijo el doctor Carlton Hays hijo.
A diferencia del VIH, el virus que causa el sida, la nueva enfermedad no afecta a los linfocitos T, pero causa una clase distinta de daño en el sistema inmunológico. El estudio de Browne de más de 200 personas de Taiwán y Tailandia descubrió que la mayoría de los enfermos elaboraban sustancias llamadas autoanticuerpos que bloquean el interferón gamma, una señal química que ayuda al cuerpo a deshacerse de infecciones.

Al bloquear esa señal, las personas quedan vulnerables a virus, hongos y parásitos, pero sobre todo a micobacterias, un grupo de gérmenes similares a los de la tuberculosis que pueden causar grave daño a los pulmones.

Los investigadores saben que el nuevo síndrome de inmunodeficiencia se desarrolla en etapas avanzadas de la vida, pero no saben por qué o cómo.
Los antibióticos no son siempre efectivos, así que los doctores han tratado otros métodos, incluidos fármacos contra el cáncer que ayudan a suprimir la producción de anticuerpos. La enfermedad se apacigua una vez que las infecciones se controlan, pero las afectación al sistema inmunológico seguramente se convertirá en una afección crónica, consideran los investigadores.

El hecho de que casi todos los pacientes detectados hasta el momento sean asiáticos o personas nacidas en Asia que viven en otras partes indica que los factores genéticos o ambientales podrían activar la enfermedad, concluyeron los investigadores.

Los primeros casos se detectaron en 2004, y el estudio de Browne incluyó a unas 100 personas en seis meses.
“Sabemos que hay muchos otros”, incluyendo muchos casos que son diagnosticados erróneamente como tuberculosis en algunos países, dijo Browne.

lunes, septiembre 17

Sueños para llevar

Ideas vagas de un día en que te traía ganas y no tuve dónde ponértelas

Tengo ganas
De que me muerdas una anécdota en el lóbulo derecho para que te la cuente a pedacitos y la descifres con los labios húmedos de mí. De que me levantes el ánimo, la mirada, el hubiera; y me digas que no todo está bien, pero algún día sí, no me vas a soltar de la cintura, te aferrarás a mí como esa segunda vez en tu casa y tu cama, con las marcas de cinco días de aguantarnos los instintos y tres horas de disimular frente a todos los demás.
Ideas vagasDe que me digas que no, con el sí en la sonrisa y en mi paleta favorita que me compraste en el puestecito de la calle sin luz, que la escondas en tu bolsillo y que te meta mano, juguemos a que no la quiero encontrar para que te acerques, me huelas el cabello y yo respire profundo invitándote a pasar. Aunque te lleve adentro siempre, te siento bien adentro adonde quiera que yo voy.
De que me erices el momento, la piel, los puedeser. Que sean mis pezones los que me delaten, que sea tu lengua la que me advierta las consecuencias y tus dientes los que me castiguen la mentira de no quererte junto a mí. De que me desalientes los planes que tenía antes de quitarme la ropa. Porque mi plan era quitarme la ropa así, decente, con calma. Y no. Tú llegas a que te estorbe y me la arranques y cuando mire hacia abajo, ya me estés desarmando con los ojos, componiéndome con tres dedos y suavizando con los labios la incertidumbre demencial de lo que estás por quebrar dentro de mí.
Tengo ganas de que mi desnudez sólo combine con tus sábanas, con tus noches; con el calor de tu saliva, con la pasión de tus abrazos; con la presión que ejerce sobre mí un susurro, una canción inventada para el vaivén de mi cadera, una palabra que me excite porque viene de tu voz. De que me confundas y no sepa lo que quiero, y resulte que al final como al principio y como hoy, lo que quiero seas tú, sonriéndome de lado, preguntándome si “así”.  Escuchándome que “más”, escuchándome a lo lejos, pero en ti.
Tengo ganas de gritar a gemidos ahogados en tu cuello que me encanta que me tomes de la mano cuando me siento perdido, que cuando te equivocas me gusta besarte los ojos para que encuentres el error y lo enmiendes a mi lado, que eres el mejor amigo que cualquier amante quisiera tener como compañero de existencia.
Tengo ganas de que tus trazos torpes le dibujen un camino a los lunares de mi espalda, que el destino sea mi vientre manchado de estragos y tus besos en la frente el sello de autenticidad de un sentimiento que se percibe en lo empañado de las miradas y las respiraciones agitadas y a la vez. Tengo ganas de que sepas que te espero, porque sé que siempre llegas, sé que no te quieres ir.
Tengo ganas de que me vistas con calma, con la inocencia propia de un epílogo innecesario pero bien merecido, que lo lea de tus manos temblorosas y mis muslos con sudor, que lo lea en voz baja para no despertar sospechas de que amemos cuanto hagamos, y hagamos cuanto deseemos, en la unión de lo que somos o el espacio que nos demos, siempre tenemos ganas. Ganas de que no se acaben nunca nuestras ganas de querernos.

martes, septiembre 11

kuriosidades

¿Qué es el Sex Appeal?

No sé por qué, pero me gusta” es una frase que se escucha comúnmente. Ese “no-sé-qué” que nos atrae de alguien, puede ser explicado conociendo qué es el sex appeal.
Que es el Sex Appeal
Una persona resulta atractiva física o sexualmente dependiendo de su sex appeal. En el caso de los hombres, los rasgos físicos que atraen son las piernas fuertes, torso grande y hombros anchos. En el caso de las mujeres, sus caderas torneadas, su busto firme, y una cintura delineada.
 
Los cánones de belleza no lo son todo. Los sonidos, olores y secreciones son algunos de los elementos que juegan un papel importante en el sex appeal, un aspecto determinante en el juego de la seducción.


"Investigaciones anteriores han enfatizado la importancia de ciertas características físicas como por ejemplo la simetría facial o el tono de voz. Sin embargo, este estudio demuestra que la capacidad de atracción de un ser humano no es tan sencilla como parece. No depende de una piel sin defectos o de unos rasgos simétricos, sino que se trata de un proceso mucho más complejo”, explicó el coautor de un estudio sobre la atracción sexual y el sex appeal.


El sex appeal es una suerte de vibración u onda que todos podemos emanar, independientemente de cómo nos veamos. Sentirse seguro y sexy es algo que está al alcance de cualquier persona, sólo hay que reemplazar los hábitos de descalificación personal por otros que nos hagan sentir estupendos.

lunes, septiembre 10

Sueños para llevar


Lo que aún no sucede.



No soy tuyo.

No he sentido tu piel, ni he respirado tu silencio.
Te quiero.Tus labios, no los he mordido aún.
Tu lengua, no me ha recorrido todavía.
No eres mío.  
No soy yo el que te da los buenos días al otro lado de la almohada.
Mis uñas no se han aferrado a tu espalda.
Mi sangre no ha hervido por sentirte tan cerca.
Todavía no nos hemos leído poesía a media noche.
Ni he llorado a mares después de tú y yo discutir.
No te he secuestrado a algún lugar nuevo.
No me he quedado dormido en tu cuello.
No te he susurrado despacio que te quiero.
Aún no me he perdido mirándote mientras manejas.
Tampoco he imaginado una vida contigo.
No me has cantado al oído.
No te he bailado descalzo.
No hay un nosotros.
No hemos planeado un viaje al otro lado del mundo.
Ni has limpiado mis lágrimas cuando me rompo.
No te he contemplado mientras duermes.
No he cuidado de tus sueños.
Todavía no nos besamos debajo de las sábanas.
Tampoco hemos brindado con mi tinto favorito.
No he visto tus pupilas brillar al mirarme.
Ni he gritado con fuerza por tanta plenitud a tu lado.
Aún ignoras cuántos lunares tengo.
Y no has visto cómo lucen mis pies después de mucho bailar.
No he esperado despierto hasta saber que llegas con bien a casa.
Ni te has visto en la necesidad de comprar una caja para guardar todas mis cartas.
No sabemos lo que es dejar de contenernos.
No sabemos lo que es amarnos. Todavía no.
Todo eso que aún no ha sucedido, lo quiero.
Lo quiero contigo.

viernes, septiembre 7

Punto positivo

Decidir, decidir y decidir…


Viajar en avión misteriosamente cansa. Al llegar a tu destino, el cuerpo y la mente se sienten como si hubieras hecho el trayecto conduciendo un automóvil en una carretera con neblina. Y uno se pregunta: “Si pasé sentado tres o cuatro horas ¡sin hacer nada!, ¿de dónde surge el cansancio! De la misma manera, en la vida cotidiana, hay días en los que terminas fatigado, con frecuencia, sin saber por qué.

292928_397355083646314_1411694450_n_largeLas invisibles condiciones de la presión y la atmósfera dadas en un avión agotan; en lo cotidiano hay un factor que actúa de manera similar, me refiero a la toma de decisiones. No nos percatamos pero decidir nos afecta significativamente. Desde que abrimos los ojos las disyuntivas nos invaden. Unas son insignificantes y otras trascendentes, requieren de coraje y pueden voltear nuestra vida de cabeza. Todas, al final del día, desgastan y roban energía.

Es inevitable: vivir es escoger. El estrés que esto causa, radica en que elegir es renunciar y renunciar no es fácil. Sin importar de qué tema se trate, en cada decisión perfilamos un futuro. Y consciente o inconscientemente sentimos la responsabilidad que esto conlleva, sin contar con el factor incertidumbre que sabemos, también juega.

Cada decisión tiene un costo. En el trabajo quizá se presenten decisiones que afecten tu vida profesional; hay decisiones personales que pueden incidir ya sea en tu estilo de vida, en un tercero, o bien, en tu familia. Existen decisiones de tipo racional, emocional, ético, económico o moral, otras relacionadas con la salud o incluso con la diversión… ¿Qué camino tomar? “Dos caminos se bifurcan en el bosque; y yo tomé el menos transitado, eso ha hecho la gran diferencia en mi vida”, escribió el poeta americano Robert Frost. Lo que Frost nos dice es que el camino obvio, fácil, no siempre es el adecuado.


Lo importante es detenernos un momento antes de tomar la decisión y aquilatar las secuelas. Aunque si nos detenemos por mucho tiempo, podemos caer en lo que se conoce como “Parálisis por análisis”. Nunca vamos a tener todos los datos o la información para decidir. Las posibilidades son tan amplias como el universo mismo. El reto está en encontrar ese punto entre informarnos lo suficiente, confiar y tener el valor de lanzarnos. “Cuando das el paso, el puente aparece”, ya lo decía Indiana Jones en una de sus películas.


“¿Cuánto me va a costar esta decisión?”

Esta es la pregunta que podemos hacer para evaluar detenidamente la respuesta. Con frecuencia preferimos “ignorar” el precio de nuestras decisiones, reprimimos sus consecuencias o no las queremos ver,–aunque el cuerpo siempre los resiente. Puede ser que en el momento no nos convenga aceptar lo que conllevan, que estemos deslumbrados e ilusionados. Otras veces, no prevemos lo que sucederá y los efectos nos sorprenden.

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Al final del camino, lo que todos buscamos es vivir felices y en paz. ¿Cómo afectará ésta o la otra opción mi vida de pareja, a mis hijos? Escucha a tu instinto. Y la forma en que tu instinto se manifiesta es a través de una sensación en el vientre. ¿Cómo se siente? Finalmente ¿la decisión te hace sentir bien?


Es por eso que habría que formar el hábito de planear, hacer una lista de pros y contras, tener claras las prioridades, escuchar al cuerpo y tener un pensamiento crítico antes de decidir, para evitar que a la larga el estrés o la presión terminen por quitarnos calidad de vida, en todos los sentidos.

Las decisiones o las tomas, o dejas que te tomen ellas, tú escoges.