viernes, mayo 19

Sueños para llevar

Rastros perdidos

Me perdí.
Y debo decir que nunca había sido tan feliz. De pronto el mundo se convirtió en una pelota amarilla, donde lo único que me pertenecía era mi propio aliento y mis propios sueños.

¿Pero qué no es así también en la realidad? Yo soy lo único que tengo, ninguna otra cosa ha sido ni será jamás de mi propiedad.

Me perdí anoche mientras dormía, en un cuento perfecto, en la ilusión más azul.Te tenía y yo sonreía.Tenía un futuro compartido entre un  y un yo.Pero hoy desperté y no tengo nada.Entre mis manos no sostengo más que la brisa de un viento cansado que entra por esa ventana cerrada.Olvidé tu sonrisa, tu aroma y tu rostro se me hace borroso.

Pareciera que no pudiera recordar nada en esta habitación vacía llena de silencio, ni siquiera tus ojos.Sin embargo aunque seas una imagen indecisa y escurrida, no olvido cómo latía mi corazón por todo lo que significaba la palabra . No lo olvido porque así late ahora y es ese latido que mantiene mi órgano más vital con vida. Y tengo miedo de que un día olvide cómo latir por ti, porque sé que ese día entonces habrá llegado el fin.No te recuerdo porque no sé cómo abrir los ojos.No camino porque olvidé ponerle aceite a mis pies.Y de pronto soy niño de nuevo, esa niño que le tiene tanto miedo a la oscuridad. Que llora cuando sabe que la van a inyectar y sonríe con la cosa más simple como ver a una libélula brillar.Creo que me perdí. Creo que te perdí.El fantasma de un anciano enamorado me dice al oído que afuera hay un Sol brillante con un camión que me llevará hasta ti.

Y deseo tanto estar soñando, quizás fue una pesadilla al dormir, quizás nunca desperté. Tal vez deba hacerlo ya.Sucedió, o no.En un cuento de hadas o no.En una realidad o no.En la imaginación o no.Donde sea sólo sé que cuando te perdí, yo también me perdí.

viernes, febrero 19

Sueños para llevar

Aquí me tienes



Aquí me tienes,
En otro de esos días donde necesito una taza de café,
Un helado o una buena canción.
Aquí me tienes en esos días donde no se si hacerte eterno con mis
Estúpidas letras,
Donde no se sí te aburre que te escriba, o te fastidia que siempre hable de ti
De lo mucho que me gustas, de lo inmensamente que te quiero o de lo feliz que quisiera hacerte.

Y aquí estoy en esos días donde sé que me veo ridículo aparentando ser un poeta ¡Maldición! Ha sonado esa canción que me hace saber que tengo un nivel inexperto en todo.

¡Me he perdido la canción por el timbre y a la siguiente que suena lo tirare!

Creo que estoy en un viernes donde tengo un delirio de letras y no sé que me causa todo esto.

Soy inexperto en muchas cosas, por eso hago tantas preguntas… pero bueno, dejemos eso por un lado, esto es un “poema” fallido, porque dije que no sabía si hacerte eterno.

Me he perdido en personas que son cosas del pasado, pero yo que he viajado en el espacio y en mis sueños, Termine perdiéndome en ti, en tu mirada, tu sonrisa, tus labios y como no mencionar a tu forma de ser, a la forma en que me haces volverme cuerdo y con una sonrisa volverme a enloquecer. Y es que no eres perfecto, eres Exacto!

Me preocupa demasiado no saber cómo enamorarte, solo soy yo un chico con letras, pensando en ti, en nosotros, en pensar si te enamorarías de mí.


Quiero que leas esta parte detenidamente, “si te enamoras de mi házmelo saber, soy un idiota, pero te digo desde lo más profundo que pueda existir dentro de mí, Te quiero aunque más que claro ya lo tengas. Eres importante y te doy gracias por permitirme pasar de ser un desconocido más a ser alguien que te abrace y te pueda tomar de la mano, pido seas el chico correcto y que sí me lo permites pueda ayudarte a cumplir tus metas, sueños, anhelos y darte un fuerte abrazo cuando eso suceda.”

lunes, noviembre 24

Sueños para llevar

Enfermedad

Te quiero amar despiadadamente, te quiero arrancar de tajo todas las ilusiones; arrugarlas, deformarlas y así como queden, colgarlas en la pared del cuarto donde te voy a pedir que me hagas el amor sin recato. Quiero que las veas todas las mañanas y caigas en cuenta que todo eso que alguna vez soñaste, no se compara con estar juntos, con acompañarnos en lo que es del otro. Con cegarnos al calor de la piel sin más preludio que tu respiración entrecortada mientras miras como me voy quitando para ti el mal día y los prejucios del amor ideal.

Te voy a dejar exhausto de tanto sentimiento, voy a descansar en tu pecho todas las noches que me hiciste falta y te contagiaré la urgencia de volver a vernos apenas pensemos en cerrar los ojos. Voy a mirarte con la luz apagada, voy a aprenderme de memoria esas ganas que siempre tienes de quedarte, y tú me vas a tomar de la mano y me llevarás a esa parte de ti que te da tanto miedo compartir. Voy a lamerte las preocupaciones, vas a cantarle a mis fracasos, vamos a complotear contra la rutina y a romper las reglas de nuestras propias expectativas. Vamos a aprender a llorar las alegrías desde bien adentro, vamos a taparle la boca a las paredes porque esta manera de querernos no deberá saberla nadie.

Voy a besarte de tantas formas que te verás obligado a enamorarte de todas las que soy. Voy a pedirte que te vayas, voy a ir por ti. Voy a hacer que maldigas todas las razones por las que no llegaste antes a mi vida. Voy a escribir sobre ti. Voy a acariciarte con la mirada cada vez que quieras empezar a discutir, voy a evitar las peleas a menos que no tengamos ropa puesta. Voy a dejarte mi aroma en los dedos y mi cadera en el pensamiento, voy a dejarte bien claro que no te prometo más que el día que esté por empezar.

Vas a encontrarme en cada risa escandalosa, vas a hartarte de la música que no escuches a mi lado, y todo lo inolvidable hará referencia a lo nuestro. Vas a dedicarme versos añejos, poesía moderna, frases que leas en cualquier lugar. Vas a abrazar cada momento como si fuera tu última oportunidad de susurrarme una palabra de amor, vas a lamentar no haberme dado un beso más al despedirte, vas a admirarnos en cada milagro cotidiano del que seas testigo, vas a sonreír.

Y te va a doler rico pronunciar mi nombre, y vas a querer que duela más, te va a arder el cuerpo de tanto no tocarme, y sólo al recordar que te estoy esperando, podrás comprender que has encontrado por fin tu lugar en el mundo, un lugar único junto a mí.

Amor, voy a arruinarte. Prometo que voy a arruinarte.

domingo, agosto 31

Sueños para llevar

Tiempo

El tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos, sujetos a cambio. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro, ese conjunto de eventos simultáneos es el presente. El presente es relativo al observador. 

Por lo tanto, mi presente podría ser el momento en que al besarte mi corazón palpita más rápido, mis pupilas se dilatan pero mis párpados las cubren, mi lengua danza con la tuya y mi respiración se paraliza, todo al mismo tiempo. Ese es mi mejor presente. El presente que comparto contigo. 

viernes, agosto 8

Sueños para llevar

Síndrome de Estocolmo

Pensé que ya nunca volvería a escribir sobre y para ti, pero hoy vino una de esas noches de las que ya te conté alguna vez y no lo pude evitar. Hoy quiero platicarte cómo me enamoré de ti.

Me enamoré de ti de la misma forma que pasan las cosas que no tienen sentido. Detrás de la necesidad de estar contigo, o con cualquiera, había una soledad amarga y un frío que quemaba todo. Y mientras el caos que era mi vida de soltero me empujaba a seguir un camino cuesta abajo, apareciste tú con una sonrisa predestinada a convertirse en mi guía hacia tu cama.

Nunca he creído en la magia, pero puedo apostar todo lo que tengo a que el tiempo se detenía cuando me veías con esos ojos cafés. “No es que no te ponga atención, es que me perdí escuchando el sonido de tu voz”, recuerdo que te dije alguna vez. Eras la música que tanto buscaba para que ambientara mi vida. Sabía muy bien dónde me estaba metiendo, sabía lo peligroso de enamorarse; lo que ignoraba era hasta qué punto deseaba no encontrar nunca la salida.

Y creo que contigo sufro de El Síndrome de Estocolmo. Un día dejamos de abrazarnos, pero nunca dejé de imaginarme rodeado por tus brazos. Me prohibiste probar de nuevo tus labios, pero con haberlos besado sólo una vez era fácil darse cuenta que todos los demás jamás estarían a su altura. Debí haberte idealizado menos pero se me olvidó voltear a ver mis cicatrices viejas. Aunque nada de eso me importaba en aquellos momentos, yo sólo quería querer y ser querido, y sé que así fue por un tiempo.

Ya no le busco razones a mi tristeza, por eso te sigo buscando intentando justificar porqué ésta no se termina marchando. Pero siempre la conclusión es la misma. Soy yo y mi estúpida manía de saltar a las vías del tren, con la esperanza de que me salve alguien. Pero nunca llega nadie, ni tú. He muerto ya varias veces con cada tren que ha pasado encima y sigo sin aprender.

Pero voy a estar bien, mi amor. Sé que puedo hacerlo bien. Tengo aguante para muchos trenes más. Sé que puedo no volverme a obsesionar con la nada. Sé que ahora puedo terminar las historias antes de empezarlas. Pero ahora, la cuestión es si quiero hacerlo contigo, si quiero volver a repetir todo de nuevo o si quiero arriesgar nuestro tiempo y mi salud intentándolo pero de forma diferente.

Estoy seguro que ya sabes la respuesta. Sólo tienes que recordar cómo te miraban mis ojos la última vez que nos tomamos de la mano.

lunes, agosto 4

Sueños para llevar

Piel amarga.
Caemos en ese viaje de autodestrucción cuando tenemos culpas, o nos queremos muy poco. Auto castigo, ahí vivo yo. Conozco muchas historias, muchos dolores, y todos piensan que no hay herida más grande que la suya. Afortunados somos todos de sufrir un sólo dolor; el nuestro. ¿Qué sería de alguien que cargara los pesares de toda una humanidad?
Y aquí estoy yo, sufriendo por amor, por desencanto, por culpa. Terrible culpa.
Mi nombre no importa, lo que importa es mi dolor. Como a muchos nos ha sucedido, el hombre de mi vida se marchó y desde entonces, ya no sé amar. Lo olvidé, prometí estar con él y le fallé porque se fue, porque no está.
No sé qué hago ahí, en una cama distinta cada noche, sin un hogar, permitiendo ser objeto de todos, complacerles con los ojos cerrados, fingir que me gusta, fingir que creo que un momento así me hará feliz.
Pero no. Sólo termino sintiéndome más vacío, más culpable. Me dicen que quizás busco el amor en brazos equivocados, pero en realidad sólo lo estoy buscando a él en otras personas. Y todo carece de sabor, de sensaciones, de belleza.
Y me pregunto si son sus pieles las que son tan amargas, o es la mía cuyo aroma y sabor se han percudido.


Lo peor, es que ya no puedo buscarlo, ni escucharlo. Me dejó, a mí y a este mundo ese día que volvimos de la playa, después de jurarnos sonrisas eternas. Iba manejando yo, la culpa fue mía, yo sobreviví y él murió.¿Por qué no ardí en llamas junto a él? ¿Será el fuego de esa noche y las cenizas de su cuerpo, que me han dejado la piel amarga?

jueves, marzo 27

Kuriosidades

Guilherme Leão, el modelo que revoluciona el metro en Brasil



Guilherme Leão, el modelo que revoluciona el metro en Brasil: el buenorro del momento en internet gana una competición de vigilantes de seguridad del metro de Sao Paulo.

22 añitos, 1,87 de altura, 80 kilos de peso y unos ojazos verdes: es Guilherme Leão, el hombre que se ha hecho famoso en la red, ¡y en el metro! Porque además de modelo ocasional, trabaja como miembro del equipo de seguridad del metro de Sao Paulo. Con vigilantes así no da nada de pereza bajar al subsuelo, ¿a que no?

En una competición entre los "seguratas" del metro de la ciudad brasileña, Guilherme ha sido coronado como el más guapo, y hasta el metro ha lanzado una campaña con su imagen. De ahí a que su popularidad en la red haya crecido como la espuma y sus imágenes circulen alrededor del mundo casi no ha pasado tiempo. Pero a lo que vamos, que estarás deseando verle en todas las facetas con su uniforme: aquí tienes algunas de las mejores fotos de Guilherme Leão. ¿No te dan ganas de cometer alguna fechoría para que te detenga?

viernes, febrero 7

Sueños para llevar

Chopin para morir.

Por supuesto que tenía miedo. Pero ¿qué podía hacer? ya estaba ahí. No iba a huir como toda mi vida lo había hecho. Me atreví y la música me ayudó.

Al principio me sudaban las manos, y el latido de mi propio corazón retumbaba en mis oídos, a veces pensaba que iba a causarme sordera. 

Sería mentir, eso de decir que no recuerdo nada, que amanecí con la sangre entre mis manos poseído por alguien que no era yo. A decir verdad, ya lo tenía planeado, y todas las noches cuando él llegaba a casa, sonreía ampliamente pues me lo imaginaba tendido sobre el piso, soltando gritos ahogados. El muy ingenuo creía que le sonreía como muestra de bienvenida. Él también sonreía, y yo siempre fingí que no sabía nada. Sus carcajadas jamás fueron porque se alegrara de que le abriera las puertas de mi recámara una vez más. Le daba gracia pensar que yo no me daba cuenta. Estúpido él. 

Le gustaba Chopin, y sabía que a todos los llevaba a la cama después de su vacío intento de resplandecer ante ellos como intelectual.

Chopin. Así lo quiso él.
Un, dos, tres. Un, dos, tres. Parecía bailar, cuando intentaba alcanzar el cuchillo que le había enterrado en la parte posterior de su abdomen con todas mis fuerzas. Yo tocaba el piano, mis manos parecían moverse por si solas mientras una que otra tecla quedaba manchada de rojo violeta.
La música ahogaba sus quejidos. ¿De qué se quejaba? me pregunto yo, si tuvo todos los hombres que quiso, y murió mientras estos dedos que tantas veces lo acariciaron, tocaban música para él.

Un poco de Chopin para morir. Fui demasiado amable con él.

martes, enero 28

Sueños para llevar

Hombre que es hombre.

Ahí va uno, buscándole camino a lo imposible.

Aquí está uno, tan mortal como siempre, tan humano como nunca. Con las alas bien puestas dependiendo de la dieta. Allá está el, tan seguro de nada y tan preciso de todo. Enseguida atrapa mi atención. Y es que un hombre que sabe ser hombre, siempre es digno de prestarle toda la atención posible. Puedo comenzar por decirles que el era todos los hombres. No había nadie más. También, puedo decirles que un error más y casi juro que era divino. Sin duda alguna, estoy seguro que el fue hecho para que, un simple y tonto hombre como yo, le amara y le admirara. También estoy seguro que nunca antes me había sentido tan seguro.

De esas sonrisas que colorean cualquier nube; de esas manos que cuando las tocas, son como si tocaras todos los orígenes; de esas miradas que son placenteras perderte en ellas; de esas hombres que sabes ser hombres. Así, pero mejor.

Allá va y viene, con sus miedos bien sujetados en sus perforaciones; con su porte al caminar que enamoraría a cualquier poeta. Este poeta. Y en esta mesa, de este viejo café, estoy yo viéndolo ser hombre, ser belleza, ser todo. No sé si invitarle un café o invitarle mi vida.
Y es que no hay nada más peligroso que un hombre que sabe cómo ser hombre. Nada más peligroso que todas las ciudades que quieras visitar, las encuentres en su cuerpo. Nada más peligroso que sepa cómo sonreír.

Vi a un hombre lleno de errores; digno de llamarse hombre.

Lleno de cicatrices; digno de llamarse bello.

Lleno de todo ¿cómo no amarle?

Es cierto que existe el cielo, lo comprobé al mirarle las líneas que dibujaban su sonrisa. No miento.

Lo más triste de todo es que nunca me le acerqué. Tengo visitando el mismo café, a la misma hora, con el mismo sentimiento y con las mismas ganas, por si algún día decido invitarle más que un café.

Y ahí van dos, haciendo de lo imposible algo posible.

viernes, enero 10

Punto Positivo

La última hora

Vi el reloj y me di cuenta de que nos quedaba una hora para disfrutar el último momento de las vacaciones en Manzanillo, Colima, antes de tomar nuestro camino de regreso a la ciudad de México.

En esos últimos minutos quise hacer todo lo que en los diez días anticipé haría, mas el tiempo se me fue en… ¡no sé qué!, y logré hacer muy poco. Por ejemplo, anticipé que me tendería horas sobre la arena sólo a leer y leer. La realidad es que nunca lo hice y ni siquiera terminé el primero de los dos libros que llevé.

Si bien disfruté mucho del mar, el sol y la convivencia con mi familia, en el momento en que me hice consciente de que nos quedaban sólo 60 minutos en ese paraíso, me pareció que todos sus colores brillaban con mayor intensidad. En esos instantes atesoré cada partícula de luz, quise devorar los libros, beberme el azul turquesa del mar, inhalar toda la brisa marina y saborear hasta el límite la gastronomía local.

Pero el tiempo pasa y pasó muy rápido, así que todo lo anterior lo aprisioné en esa hora, que dicho sea de paso, gocé. Y la gocé como un cerillo que al iluminar se acaba. Despierta, consciente y en el presente me arrepentí de no haber pasado de esa forma los diez días anteriores. Aunque me percaté de que ésa era la manera en que podemos extender el tiempo.

A Ignacio, mi abuelo, le sucedió lo mismo: “así deberíamos vivir la vida, como si fuera la última hora de la vacación”, me comentó. ¡Qué razón tiene!

En la vida como en las vacaciones, damos por hecho los años interminables que nuestra mente coloca frente a nosotros, y de este modo entramos en una especie de trance en el que aunque disfrutamos, no lo hacemos con la misma intensidad con la que lo haríamos si fuéramos conscientes de que quedan sólo 60 minutos.

¿No acaso vivimos dormidos la vida entera? ¿Qué pasaría si nos dijeran que tenemos sólo 60 días de vida? Esto lo he pensado al recordar el gran ejemplo que mi querido amigo Daniel nos dejó durante los dos años que luchó cual guerrera, con una serenidad de monje zen, frente a un cáncer que se lo llevó en los últimos días de 2012.

Era un joven inteligente, fuerte, con un gran talento para escribir, pero, sobre todo, con deseos enormes de vivir. De el tuve el privilegio de aprender lo que es coexistir con una enfermedad de manera digna y, diría yo, hasta elegante. Nunca lo escuché quejarse y siempre fue generoso en su amistad y en su actitud.

Daniel, profundo y sensible como era, debió valorar cada instante de sus días, con la sospecha de que quizá serían los últimos.

En esos instantes de reflexión en los que despierto y valoro la vida al máximo, vienen a mi mente mis seres queridos que ya se fueron, y lo único que pienso es “cuánto les gustaría estar aquí”, “cómo gozarían este momento”. Y me pregunto en qué radica la ceguera del ser humano para valorar cada instante, cada regalo que la vida nos da. ¿Cómo mantenernos despiertos al milagro que es abrir los ojos en la mañana y tener un glorioso día por delante? ¿Qué necesitamos hacer para mantenernos presentes, conscientes y agradecidos?

La vida, como las vacaciones, pasa como tren bala, decimos saberlo, pero ¿qué hacemos para extender el tiempo?

Mantenerme despierto es mi único propósito para este 2014. ¿Y el tuyo?

viernes, octubre 25

Punto Positivo

Todo es percepción

Ramón de cuatro años, agarrado del tubo dorado del caballito se limpia un par de veces las manos en el pantalón antes de que el carrusel comience a funcionar. Está nervioso. A distancia, el gran aparato lleno de luces, música, espejos y colores, lo ilusionó mucho. Sin embargo, ahora, arriba del caballo y en espera de que el juego arranque, el panorama se ve distinto.

De pie a su lado, le hago sentir que lo sostengo por la cintura. Ramón al inicio, no sonríe ni se suelta del tubo para saludar a sus papás que esperan afuera. A pocos minutos, ya saluda con dos manos y una gran sonrisa. Al detenerse el juego mecánico, quedó fascinado, “Me gustaría llevarme todo el carrusel a mi casa… pero no cabe”, me dijo. Me hizo prometerle que otro día regresaríamos para subirnos otra vez.

Ay Ramón  a mi me gustaría llevarme el mar a mi casa, pero tampoco cabe; me gustaría llevarme un atardecer a mi casa, o el campo completo cuando está verde, ¡pero no caben! “Ajá”, me decía tomado de mi mano mientras brincoteba de regreso al coche.

En cuestión de 15 minutos, su perspectiva sobre el Carrusel cambió varias veces; de Ilusión, a temor, a gozo y ahora a añoranza. Así es la vida…no hay acontecimientos, sólo percepciones. Para una persona miedosa, sólo habrá peligros en la vida. Para una persona optimista, sólo posibilidades. Quien tiene ojos de amor, buscará ver la belleza y la verdad en las cosas. Todo es percepción. Tu infancia es percepción. Las vacaciones fueron percepción. Ayer es percepción. La esperanza es percepción. El amor es percepción. Y ésta, entra por los sentidos.

El privilegio de poder ver, resulta de tener seis músculos delicados pero muy poderosos en los ojos que pueden realizar más de 100 mil movimientos al día. Iris, retina y nervios ópticos se organizan para enviar la información al cerebro a una velocidad asombrosa. Esto nos da, de acuerdo a los expertos la percepción de las cosas; sin embargo, bien visto esa información no es del todo física, es mental.

La primera ley de percepción es que ves lo que quieres ver. En 1961, el antropólogo Colin Turnbull, se dedicó a estudiar a los Pigmeos. Tomó a uno de ellos y lo sacó del bosque cerrado donde suelen vivir y lo llevó ante una gran planicie abierta en donde se podía ver una manada de búfalos a distancia. Nunca antes había visto cosa igual. Su vista no había sido expuesta a la profundidad de campo, por lo que no podía creer que fueran búfalos. “Deben de ser hormigas”, el pigmeo insistía.

Su percepción veía lo que estaba condicionado a ver. Lo mismo nos sucede todos los días. Tus ojos ven los objetos, pero tu mente es la que decide en qué enfocarse. Sólo hasta que te compras un coche rojo, notas la existencia de otros. Bueno, de hecho, no ves el mundo como es, lo que ves son tus pensamientos. Es por eso que percepción es proyección.

Esa es la diferencia entre una persona amargada y otra optimista. Es por eso que nunca se ponen de acuerdo sobre la visión de la vida. Uno no ve esperanza en nada, mientras el otro es exacto lo que ve. Y lo curioso es que de esta manera escogen su forma de vivir.

Siempre hay otra forma de ver las cosas. Partamos de que nuestros ojos parpadean alrededor de unas 25 veces por minuto, así que tenemos unas 25 oportunidades por minuto de ver las cosas de diferente modo. Así como un niño, que ante la misma experiencia cambia varias veces por completo su percepción; en nosotros está el elegir y vivir la vida que queremos.



No hay acontecimientos, sólo percepciones…

viernes, octubre 18

Punto Positivo

Cómo está tu influencia social

¿Qué tanta es tu influencia social?

¿Sabías que con sólo tres palabras la industria hotelera ha logrado que cada vez más personas colaboren con el reciclado de toallas y el cuidado del ambiente? ¿Sabes cuáles son esas tres palabras? Conocerlas no sólo ayuda a los hoteleros, sino a cualquiera de nosotros que busque persuadir, sin importar a qué nos dediquemos.

Todos los días nos enfrentamos al reto de conmover a otros para lograr lo que deseamos. Esto se refiere tanto a la mamá que busca convencer al hijo para se coma el brócoli o al adolescente que quiere un permiso de los papás, como al candidato que busca un voto o al vendedor de un producto o servicio.

En los últimos años, varios científicos han estudiado cómo obtener un “sí” de las personas. Me pareció interesante leer uno de tantos experimentos realizados al respecto en el libro YES! 50 secrets from the science of persuasion, de Noah J. Goldstein, Steve J. Martin y Robert B. Cialdini, y que a continuación comparto.

Se trata del poder que tiene lo que en psicología social se conoce como “influencia social”, una poderosa herramienta que los mercadólogos conocen muy bien y que, sin embargo, muchos desconocemos, en especial ignoramos su peso en nuestra toma de decisiones.

¿Qué es la influencia social?

En pocas palabras se refiere a cuando una persona duda si llevar o no a cabo una acción y busca fuera de sí misma para ver lo que otros hacen, asumiendo que las demás saben más que él, para así guiar su decisión.

Existen cientos de experimentos que comprueban ese mecanismo. En uno de ellos el asistente de un investigador salió a las calles de Nueva York y volteó a ver el cielo durante 60 segundos. La mayoría de la gente lo rebasaba sin hacerle el menor caso, pero cuando se agregaron cuatro personas más, de inmediato se aglomeró un buen número de personas para “ver” aquello que los otros veían.

Otro ejemplo de esa conducta es el incremento de las ventas de los productos anunciados en los infomerciales cuando en su publicidad sustituyeron las palabras “llame ahora, nuestras operadoras esperan su llamada”, por “si marca y está ocupado, por favor insista”.

Lo curioso es que cuando se les pregunta a las personas si la conducta de otros influye en la suya, lo niegan rotundamente.

Regresemos a la tarjeta de hotel que invita al reciclado de toallas. Con seguridad te has encontrado una de ellas. ¿Qué te motiva a colaborar en dicha misión? ¿El apoyo al medio ambiente? ¿El respeto a la naturaleza? En la superficie, esa es la razón que a todos motiva, o al menos a algunas personas al menos una vez durante su estancia.

Para demostrar el poder de la influencia social y con la colaboración del personal de un hotel, el profesor Cialdini, reconocido líder en el tema, y su grupo hicieron dos tipos de tarjetas que se colocaron en diferentes cuartos. La primera reflejaba el típico mensaje de “salvemos el planeta” e invitaba a los huéspedes a participar en el proyecto. En la segunda se le agregó “casi 75 por ciento de huéspedes ayuda al usar su toalla más de una vez”.

El resultado a la primera tarjeta fue la colaboración del 20 por ciento. Y cuando se especificó que otros huéspedes habían colaborado con el programa, el impacto se elevó al 33 por ciento.

Pues bien, ahora ya sabes que las tres palabras que deben estar implícitas en cualquier mensaje que busque persuadir son: “otros lo hacen”.

lunes, octubre 14

Sueños para llevar

Mis ganas
Qué ganas de convertirme en viento, ser ligero y no pesarle a tu mirada.
Ganas de encontrar mi propia valentía, dejar de correr en círculos, creyendo que huyo del destino, que logro burlar su camino, pero al final sólo vuelvo al mismo sitio.
Qué ganas de llorar. ¡Qué malditas ganas de llorar! Ser fuerte todo el tiempo resulta cansado. Déjame ser frágil a tu lado, déjame ser suave entre tus brazos.
Quiero volver a sentirme enamorado, que el corazón se me salga del pecho cuando tus ojos me miren, que mi piel se ponga a temblar cuando a mí te acerques, que mis pies tengan que pararse sobre los tuyos para poder besarte. Déjame quererte.
Deja que el Sol nos despierte, y que desobedezcamos a la Luna cuando a dormir nos mande. Vamos a querernos.
Rompamos reglas juntos.
Qué ganas de beberte la locura, de que me suden las palmas de mis manos, de que mi respiración se agite, y de que me cueste tranquilizar la sonrisa que provocas
Te estoy invitando a un amor sin tiempos, sin títulos, ni etiquetas. Te estoy invitando a ser el protagonista de mis novelas, el culpable de que mis alegrías, el monstruo al que mis miedos le teman.
Qué ganas de que subas la temperatura cuando haga frío, y de que mi boca nunca esté quieta. Quiero encontrar ese punto creativo, que consiga inspirar mi obra maestra.
Te invito a querernos un poco, a jugarle con fuego a la vida.
La mejor historia de todas y que podamos decir ¡qué dicha, esa historia es la mía!

viernes, octubre 11

Punto Positivo

A que sí puedes comer sólo una


¿Recuerdas esa frase del comercial de papas fritas: “A que no puedes comer sólo una”? Todos hemos comprobado que basta probar una, para entrar en una especie de trance impulsivo e inconsciente que nos lleva a ver el fondo de la bolsa en menos de cinco minutos. Lo mismo sucede con las galletas, los refrescos, las donas o las palomitas: terminas comiendo o tomando mucho más de lo planeado aún sin tener hambre o sed.

Y claro, el auto reclamo y el remordimiento por la escasa fuerza de voluntad llegan en tres momentos: a) junto con la sensación de pesadez en el estómago, b) al pararnos sobre la báscula, c) o al ver el reporte del laboratorio que nos indica índices elevados en niveles que quisiéramos mantener bajos.

¿Y qué pasó con la fuerza de voluntad? Pues te platico, que no es del todo un asunto de voluntad, sino de mecanismos biológicos específicos que nos llevan a conductas adictivas, y funcionan de la misma manera en los adictos a la heroína o al alcohol. Nadie elige ser adicto a los productos procesados con grandes cantidades de azúcar, grasa o sal combinadas de tal manera que llegan a ser tan poderosos como cualquier droga. ¿Por qué estos trances frenéticos de consumo no sucederán al comer brócoli, zanahorias o manzanas?

De acuerdo con el doctor Mark Hyman, en su libro The Blood Sugar Solution, estas conductas surgen de centros primitivos de recompensas neuroquímicas en el cerebro que interfieren con la fuerza de voluntad y, en el caso de la adicción a alimentos, ahogan las señales normales que controlan el hambre.

Es por lo anterior que le cuesta tanto trabajo a las personas obesas bajar de peso, a pesar del estigma social y las repercusiones en la salud, con padecimientos como presión alta, diabetes, enfermedades de corazón, artritis e incluso cáncer. Su manera de comer no obedece a que quieran estar gordas o no les importe; se debe a que están biológicamente enganchadas a desear estos productos y los consumen tanto como les es posible.

Si bien hay personas genéticamente predispuestas a desarrollar dichas conductas, también podemos volver –o ya hemos vuelto– adictos a los niños, creándoles grandes problemas de salud a través de los hábitos de consumo.

Aquí algunos descubrimientos científicos que confirman lo expuesto.

1. El azúcar estimula los centros de placer y recompensa a través de neurotransmisores de dopamina, exactamente de la misma manera que cualquier droga adictiva.

2. Imágenes del cerebro muestran que productos con alto contenido de azúcar y grasas trabajan en el cerebro igual que la heroína, el opio o la morfina.

3. Imágenes del cerebro muestran que la gente obesa y los adictos a las drogas tienen menos receptores de dopamina, lo que la hace más susceptible a desear cosas que eleven la dopamina.

4. La gente desarrolla una tolerancia al azúcar, que la hace necesitar más y más para satisfacerse; esto también sucede con el alcohol.

5. Las personas y los animales experimentan “síntomas de supresión” cuando se les limita el azúcar, igual que un adicto en proceso de desintoxicación.

6. Las calorías líquidas de los refrescos son las más adictivas.

7. Cada refresco que un niño consume, incrementa 60 por ciento su riesgo de ser obeso.

¿Por qué correr tantos riesgos? ¡Tan ricas y sanas que son las frutas, las verduras y el agua! Además, puedes consumirlas con libertad y sin remordimiento alguno. Te invito a aprender y enseñar hábitos de alimentación que nos permitan estar saludables.

martes, octubre 8

Kuriosidades


Como arruinan tu salud los Smartphones


La dependencia a los smartphones es una acción que cada día crece más y más, y es que el miedo a perderlo u olvidarlo en algún lado se convierte en una total pesadilla para los adictos a estos teléfonos inteligentes.

Según consigna La Tercera, los británicos son ahora tan dependientes de sus teléfonos celulares que un quinto de aquellos que posee ese tipo de tecnología chequea sus correos electrónicos en la cama, y cerca de la mitad (un 42%) lleva sus teléfonos de vacaciones a la playa. Además en el estudio se afirma que las mujeres tienden a padecer más ese tipo de ansiedad que los hombres.De acuerdo a un estudio publicado el 25 de agosto en Gran Bretaña, se indica que más de la mitad de los británicos sufre del llamado “Síndrome de Nomofobia”, que es el miedo a separarse del teléfono celular.

Pero la adicción no es la única forma en la que tu iPhone, Android o cualquier otro smartphone afectan tu vida. De hecho, utilizar en exceso un teléfono inteligente, puede causar daños a la salud.

Mira a continuación la infografía para descubrir cómo el celular puede estropear tu bienestar físico y mental.

1. Audición: Escuchar música con los audífonos de tu celular u otro dispositivo en sí no te va a dejar sordo. Pero si subes el volumen de la música al máximo, las células de unos vellos diminutos que están dentro de tu oído pueden dañarse haciendo que pierdas tu nivel de audición.

2. Calambres: ¿Te duelen a veces los dedos y tus muñecas por la forma en la que tomas tu teléfono celular? A veces este dolor se puede convertir en fuertes calambres, causando una posible tendinitis, consigna el HuffPost.

3. Adicción: En el Reino Unido, un 66% de las personas encuestadas reconocieron que tenían miedo de perder o estar sin sus celulares. A esto se suma que el 50% de los jóvenes entre los 18 y 29 años usa sus celulares mientras está en el baño.

4. Radiación: Aunque no se ha comprobado, la Organización Mundial de Salud (OMS) considera que la radiación de los celulares podría causar cáncer.

5- Síndrome vibración fantasma: Se refiere a sentir que el celular está vibrando pero en la realidad, no lo está. Un estudio publicado en la revista “Computers in Human Behavior”, señala que 9 de cada 10 jóvenes sufren este síndrome.

6. Síndrome de abstinencia: Tal cual como la adicción al alcohol o las drogas, la abstinencia drástica a un celular provocaría efectos similares como ansiedad, inquietud y sensación de aislamiento.

7. Dolor de cuello: El tipeo excesivo puede provocar lo que CNN Health denominó como “text neck”. Esto se refiere al dolor en el cuello y los hombros que provoca el mirar siempre para bajo hacia el celular.

8. Germenes y bacterias: El celular está lleno de microbios que encuentras en tu baño. De hecho, el medio estadounidense “Wall Street Journal” informó que en 8 celulares analizados de una oficina, se encontró bacterias coliformes en ellos, que son bacterias del intestino.

9. Dormir mal: Casi el 75% de los estudiantes de la Universidad de Stanford, reconoció dormir con sus celulares en la cama en el 2010, lo que sería una muy mala noticia, ya que las luces LED de los smartphones afectaría la producción de melatonina haciendo que cueste más quedarse dormidos, consigna la revista Nature. (Bio Bio)

SantiContreras

miércoles, octubre 2

Punto Positivo

Peter Pan
Ven conmigo Wendy, ven conmigo a un lugar en el que nunca, nunca tendrás que preocuparte por cosas de adultos otra vez.
Ahí estamos todos, queriendo ser felices pero tropezándonos con nuestras propias acciones y pensamientos que al final de cuentas, son lo único que nos lo impide. Queremos ser felices pero aprendemos a dejar de llorar, a callar y a obedecer. Nos olvidamos de soñar en grande, dejamos de vestirnos de Superman, Spider Man, Batman, Sailor Moon, o un simple Power Ranger y así, dejamos de combatir contra el mal para salvar al mundo. No nos avergonzábamos de nuestros gustos, queríamos algo, lo pedíamos y ya. Cuando algo dolía, llorábamos para desahogarnos y a la hora siguiente, éramos capaces de reír. No nos clavábamos en lo que dolía, lo dejábamos ir porque en la lógica más pura e inocente, aquello se interponía en la relación yo-felicidad.
¿Y ahora?
¿Cuántas veces no vamos por ahí recordando una y otra vez, una y otra vez aquello que nos lastima? ¿Cuántas veces no guardamos todo aquello que al final termina por resultarnos pesado?
Vamos acumulando tantas cosas, y el equipaje es tan grande, que dejamos de ser ligeros. Y para volar, es preciso ser ligero.
Peter PanCrecer no debería de ser sinónimo de dejar de ser niño. De hecho estoy convencido de que son los niños los más grandes en el mundo. ¿Pero cuándo se deja de ser niño? ¿Cómo saber si nos estamos alejando de esa niñez?
Muy simple.
1. Cuando escuchamos lo que dicen los demás, y no lo que nos dicen nuestros propios deseos.
2. Cuando dejamos de creer que las cosas son posibles.
3. Cuando nuestros problemas son más grandes que nuestra imaginación.
4. Cuando dejamos de pedir con fuerzas aquello con que verdad queremos.
5. Cuando las normas sociales se sobreponen a nuestros instintos.
Y es que, si me lo preguntan, sí hay una fórmula para ser feliz, la descubrió J.M. Barrie y es precisamente Peter Pan, es decir, nunca dejar de ser niño.

lunes, septiembre 30

Sueños para llevar

Fragmentos
Nos hemos perdido, pero aún recuerdo el mundo. Te recuerdo a ti, aunque jamás te haya conocido.Recuerdo tantas cosas…
Aquella sonrisa que le negaste a tu madre porque te enfadaste con ella, ¿la razón? ¿qué más da?. Ya no importa.
Cuando quisiste decir Te Amo porque el sentimiento quemaba desde el pecho, pero callaste; viéndole partir.
El momento que nunca existió donde caminabas bajo la lluvia, sólo por la fuerte tendencia que tenemos de huir.
La lágrima que te reprimiste o la carcajada que ahogaste.
Cuando gritaste en vez de escuchar, y cuando callaste en vez de gritar.
El día en el que decidiste que tu sueño y anhelo de vida no era tan viable y preferiste irte por otro camino, más sencillo; después de todo qué importa, tampoco está tan mal.
El momento en el que te engañaste creyendo que estabas bien en ese lugar, pero deseabas estar en otro.
El beso que no le diste porque qué iba a pensar de ti.
La vez que quisiste cantar en voz alta a media calle, pero no lo hiciste porque la gente se burlaría de ti.
Cuando preferiste alejarte en vez de pedir perdón.
Ese día que no luchaste porque no valía la pena.
El delicioso antojo que no comiste porque ibas a engordar.
Cuando fuiste inmune a una sonrisa, cuando fuiste insensible a una caricia.
Cuando te ofendiste en vez de ignorar un insulto.
El abrazo que no diste por miedo a que no te fueran a corresponder.
Las palabras que callaste en vez de darles sonido y decirlas a quien debiste.
La carta que jamás entregaste.
Esa vez que te levantaste temprano y no te detuviste a observar el amanecer.
Todos esos momentos, son fragmentos de vida, fragmentos perdidos de nosotros mismos que dejamos escapar hasta deajarnos vacíos, fragmentos que se desvanecen con el tiempo, que contaminan nuestro viento, y nos ahogan los pulmones, las ganas de respirar, llenando nuestro entorno de amargura y miseria. Esta es la única vida que tenemos para bailar.
Aún me acuerdo del mundo, ese bello mundo lleno de colores que se fue marchitando conforme su gente se iba olvidando de vivir…

lunes, julio 1

Sueños para llevar

Enfréntame
¿Y qué si me ahoga tu última respiración? ¿Qué más da si mi propio aliento me quema?
¿Acaso estás tan ciego como para no mirarme?
¿O soy yo el mudo que simplemente no se atreve a hablarte?
Observo tu espalda. Caminas y no pretendes detenerte. No pienso arrancarte la piel, ni destrozar tus mentiras.
Creo que nunca has sabido encontrar la salida. Ni yo.
No soy quién para invitarte a pecar.
No soy quién para ayudarte a olvidar.
¿Te das cuenta de que esta historia no tiene final?
Ni si quiera el principio ha sido real.
Vienes, corres, te vas, no vuelves, pero regresas.
Me quedo, te espero, me canso y me voy.
Escucha mi risa, es lo más cercano a una canción que puedo componerte. Observa mis pasos, es lo más lejano a un baile que intento enseñarte.
Mírame, maldita sea, mírame. 
Por una vez quédate y en verdad, permanece conmigo.
Sólo una vez cierra los ojos, destapa tus oídos.
Escucha el latido. Te dice te quiero, lo admito.
¿Por qué te cruzas de brazos como si tuvieras frío?
Acércate y siente que la única nieve son tus propios aullidos.
Deja de gritarme en la cara que de amor no sientes, entiende que ya no pienso creerte.
Si vas a decirme que no me quieres, dilo enserio. Si vas a irte entonces ¿a qué has venido?
Dime que no te importo. Hazlo. Atrévete después de besarme.
Ven y baila conmigo, muerde mi cuello y conozcamos la noche.
Después soy todo oídos. Adelante, dime que no me quieres.
Enfréntame. Esta vez de verdad. O aléjate. Esta vez sin regresar.

lunes, junio 24

Sueños para llevar

Palabras de amor

Mientras el sol siga quemando los días, y la noche siga pintándonos de sueño. Mientras las estrellas nos parezcan lejanas y la luna juegue al escondite, yo estaré aquí. Mientras los niños sigan naciendo inocentes y los amores rotos sigan causando dolor. Mientras los pájaros sigan tarareando canciones, yo estaré aquí.


Y quizás no sepa lo que es una promesa, ni tenga idea de cómo hacer a los días cantar, quizás no sepa de qué se trate esta vida, ni cómo la misma vaya a terminar. Pero estoy aquí.
Aquí estoy porque tus silencios y sonidos en forma de risa alumbran mi ser, porque quererte es algo de lo que sí he escuchado hablar, los latidos dentro de mí me cuentan que aprendí a sentir. Aprendí a amar.


Me enseñas a caminar, a brincar sobre los charcos y alcanzar las nubes de pronto. Pincharlas con el dedo índice y conseguir que el cielo se caiga sobre nosotros. La lluvia nos baila, eso es. Es un escenario para los dos. Y soy yo quien camina y recorre tu esencia, soy yo el primero en mirarte al despertar. El que brilla cuando lo acaricias, el que se marchita cuando te vas. Estoy aquí porque decidiste quedarte, estoy porque decidí que eres mi lugar, porque cada café por la mañana no es lo mismo si tu sonrisa no está. 


Mientras los árboles sigan cambiando de color en otoño, y el mar continúe haciendo a las olas al bailar. Mientras los gatos sigan cayendo de pie, yo aquí voy a estar. Mientras el viento siga silbando y las películas tengan créditos al final. Mientras se sigan tocando los pianos, mi amor, yo aquí voy a estar.


Quizás no sepa cuánto dure la vida, ni cómo al tiempo es que le gusta andar, quizás ignore un montón de cosas perdidas, que nunca nadie ha sabido encontrar. Y tal vez no sepa nada, y puede que olvide cómo bailar, pero mientras el mundo siga girando, mientras vivamos dentro de él, cariño, yo aquí voy a estar.

viernes, junio 21

Kontroverzia

Carta abierta a mi amigo hetero

¡Hola gente!


Soy de esos gays que siempre sufren en manos de un hetero, si por querer o sin querer, sea un amigo o un hetero que me guste, siempre termino sufriendo o sintiéndome incómodo por causa del hetero. Entonces decidí hacer esta carta abierta para mis amigos heteros, se las voy a mostrar a mis amigos para que ellos la muestren a las suyos, y así intentemos disminuir estos problemas con ellos:

Querida amigo hetero:


No eres mi único amigo hetero y quizás yo sea tu único amigo gay, así que quiero aclarar contigo unas cosas:


- Yo no estoy esperando algo de tí, en serio, no estoy queriendo estar encima de ti cuando te trato bien, no quiero contigo.


- Yo no tengo la obligación de elevar tu autoestima, entonces deja de hacer comentarios para que te diga cosas lindas.


- Soy gay, no soy una mujer… ya basta de dejar afuera las cosas "de niños" como si eso estuviera bien.


- Yo soy tu amigo, y estaré ahí cuando lo necesites. A pesar de repetirte que la misma mujer que ya en varias ocasiones te he dicho que no te merece.


- No, no pienso como mujer


- Si piensas que seria una buena idea, o tienes deseo de estar con una chico, no es aceptable que en cualquiera de tus hipótesis, realices estrategias para que luego yo me sienta "ofendido" si haces algo.


- Si eres un hetero que tiene estrategias para que un gay caiga rendido de amor ante ti, eso no es aceptable… mucho menos sabiendo todos los defectos de su amigo gay y que de seguro dirás la frase maldita "tienes todo lo que quiero en una persona, sólo que no tienes vagina".


- En serio, NO me falta nada.


Vamos a mejorar nuestra relación con nuestros amigos heteros… ayúdalos, instúyelos, muéstrales esta carta para que ningun amigo hetero te haga sufrir.


PD. una amigo hetero sí puede salir con su amigo gay el día de San Valentín o cualquier otro día que no se haga el hetero-gay.